Dermatitis Atópica
Dermatitis atópica
La dermatitis atópica (DA) es una dermatosis inflamatoria, prurítica, de curso
crónico, caracterizada por el desarrollo
de lesiones de eczema con un patrón de distribución característico que afecta a
individuos que presentan una hiperreactividad cutánea frente a diversos factores
ambientales que son inocuos para los individuos no atópicos. Los pacientes
atópicos con frecuencia refieren antecedentes personales o
familiares asma
o rinitis alérgica o dermatitis atópica , y presentan
niveles séricos de IgE elevados. La dermatitis atópica afecta con mayor
frecuencia afecta a la infancia, pero que puede persistir y/o debutar en la
adolescencia o en la edad adulta.
Epidemiología
La prevalencia de la dermatitis atópica se sitúa entre el
4 y el 20% de la población. Existen grandes diferencias según
el medio sea rural o urbano donde la incidencia es más alta. Los
pacientes asiáticos también tienen una prevalencia mayor
así como los residentes en áreas de clima frío, donde
se hace más vida en el interior de las casas. La incidencia esta
en aumento probablemente por las siguientes causas: estilo de vida occidental,
aumento de la edad materna, polución, tabaquismo materno y reducción
de la lactancia materna. El 45% de los niños desarrollan la dermatitis atopica
en los primeros 6 meses de vida y el 85% en los primeros 5 años. En aquellos
que inician su enfermedad antes de los 2 años, el 20% tienen persistencia de los
síntomas a los 7 años.
Factores de riesgo y factores genéticos
- Los antecedentes de atopia paternos o maternos estan asociados de forma
significativa a las manifestaciones y la severidad de la atopia. Existen
estudios que relacionan el desarrollo de atopia y otras características
alérgicas con el cromosoma 3q21 y otros estudios relacionan la dermatitis
atopica con otros fenotipos atopicos (asma, IgE) con otras 5 regiones
cromosómicas (1q21, 17q25, 20p, 16q y 5q31). - Entre otros factores de riesgo se incluyen la lactancia materna (la
incidencia de dermatitis atopica es menor si ha existido lactancia materna al
menos los primeros 4 meses de vida), así como la exposición a aeroalergenos
(animales domésticos, ácaros y polen). La alergia alimentaria parece también
involucrada como factor de riesgo de persistencia de la DA, pero su relevancia
clínica está discutida.
Patogénia:
La patogenia exacta de la DA se desconoce, parece
ser el resultado de una interacción entre varios genes susceptibles, factores
ambientales, agentes infecciosos, alteraciones en la función barrera de la piel
y la existencia de una respuesta inmune y alteraciones en la respuestas
fisiológicas alteradas. se ha
asociado a diversas alteraciones inmunológicas y fisiológicas.
Dentro de las alteraciones inmunes se incluyen la producción elevada
de IgE, la presencia de alteraciones de la inmunidad celular con mayor
frecuencia de infecciones cutáneas víricas y bacterianas,
alteraciones en las subpoblaciones de linfocitos T y de las células
de Langerhans y la eosinofilia. Dentro de las alteraciones fisiológicas
se incluyen la existencia de una palidez facial, dermografismo blanco,
test de presión al frío positivo y positividad de las pruebas
de acetilcolina y metilcolina.
A) Trastornos inmunológicos:
Existen diversas evidencias que
sugieren que las alteraciones inmunes sean uno de los componentes fundamentales
de la dermatitis atópica en incluyen alteraciones de las poblaciones
de linfocitos T, de las células de Langerhans, niveles de IgE elevados y el desarrollo de infecciones cutáneas.
-
Alteración en las subpoblaciones de linfocitos T: diversos estudios
aportan datos demostrando que las reacciones inflamatorias presentes en los
individuos con atopia están determinadas por una proliferación de linfocitos T
cooperadores de clase Th2,
(Figura 1 y 2). En general cuando se entra en contacto con diversos
alergenos (derivados del polen, ácaro doméstico, caspa del gato, etc.) los
adultos y niños sin atopia desencadenan una reacción inmune de baja intensidad,
con producción de anticuerpos con especificidad para el alergeno de clase
IgG1 y IgG4 e "in vitro" sus células T responden al contacto con el alergeno con
una respuesta de células T cooperadoras del tipo Th1,
con producción de interferon-γ style="FONT-FAMILY: Times New Roman; mso-char-type: symbol; mso-symbol-font-family: Symbol; mso-ascii-font-family: Times New Roman; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-hansi-font-family: Times New Roman; mso-bidi-font-family: Times New Roman; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA"> style="mso-char-type: symbol; mso-symbol-font-family: Symbol; mso-ascii-font-family: Times New Roman; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-hansi-font-family: Times New Roman; mso-bidi-font-family: Times New Roman; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA">e
interleucina 2 style="mso-char-type: symbol; mso-symbol-font-family: Symbol; mso-ascii-font-family: Times New Roman; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-hansi-font-family: Times New Roman; mso-bidi-font-family: Times New Roman; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA">.
Los individuos con atopia, por el contrario, cuando entran en contacto con los
alergenos producen una respuesta con formación de anticuerpos de clase IgE, y la
exposición a los alergenos de las células T de estos in vitro, provoca una
respuesta de células T cooperadoras del tipo Th2 con producción de interleucina
4, 5 y 13. Este predominio de células Th2 que se observa en los atópicos
estaría determinada por factores genéticos y ambientales requiriendo para su
desarrollo además de esta predisposición la existencia de alteraciones en el
órgano diana (la piel en la dermatitis atópica) y de factores desencadenantes (Figura
1 style="mso-char-type: symbol; mso-symbol-font-family: Symbol; mso-ascii-font-family: Times New Roman; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-hansi-font-family: Times New Roman; mso-bidi-font-family: Times New Roman; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA">).
En las lesiones agudas de dermatitis atópica -caracterizadas por lesiones de
eczema, edema y vesiculación- existe un predominio de células Th2, pero en las
lesiones crónicas con engrosamiento cutáneo y liquenificación existe un cambio
en el tipo de infiltrado con predominio de células Th1.
|
|
| Tras el contacto con la piel, los alergenos son presentados a las células T indiferenciadas (Th0) en el ganglio linfático por parte de las células de Langerhans. Como respuesta a la presentación antigénica, las células Th (Linfocitos T cooperadores) pueden producir dos patrones de citocinas diferentes que dividen a los linfocitos T en dos subgrupos los Th1 y los Th2. Las citocinas inflamatorias involucradas en las respuestas alérgicas son producidas especialmente por el subgrupo de células Th2, mientras que las citocinas producidas por las células Th1 tienden a antagonizar las respuestas inflamatorias alérgicas. El predominio de la respuesta de células Th2 viene determinado por varios factores entre los que se incluyen el aumento de producción de IL-4, la baja producción de IL-12 por parte de las células de langerhans y factores producidos por las células epidérmicas. Los Th2 producen varias citocinas como la interleucina 4 y la IL 13, que son potentes estimuladores de la producción de IgE y la interleucina 5 que es necesaria para el crecimiento y diferenciación de eosinófilos. Los linfocitos Th1 son producidos en presencia de niveles altos de IL-12 y producen interleucina 2, interferon γ, factor de necrosis tumoral alfa, linfotoxina, y otras citocinas que promueven las respuestas inmunes contra los patógenos intracelulares y inhiben la síntesis de IgE por parte de las células B. En las lesiones cutáneas de dermatitis atópica se encuentra un predominio de linfocitos Th2, lo cual produciría una producción aumentada de interleucina 4 y de IgE, lo que caracteriza a las fases agudas de la enfermedad. |
|
|
-
Niveles de IgE: La mayoría (80%) de pacientes con dermatitis
atópica tiene unos niveles séricos de IgE elevados. Estos
niveles son probablemente debidos a la mayor producción por los
linfocitos B, regulados por la secreción de citocinas de los linfocitos
Th2. Los anticuerpos de clase IgE se unen a mastocitos y basófilos
induciendo una marcada activación celular y la liberación
de varios mediadores tales como histamina, triptasa, leucotrienos, prostaglandinas,
quininas, etc que son responsables de la respuesta inflamatoria. Es también
frecuente encontrar en los pacientes con dermatitis atópica positividad
a diversos alergenos utilizados en las intradermoreacciones (prick test).
Estos datos sugieren que las alteraciones inmunes estarían centradas
en reacciones de hipersensibilidad tipo I –mediadas por IgE- No obstante, es también
evidente que las características inmunohistológicas de la
dermatitis atópica son más afines con las de una reacción
de hipersensibilidad de tipo IV que de tipo I. -
Papel de las células de Langerhans: Las células
de Langerhans son células de presentación antigénica
que están presentes en la epidermis y dermis. Tienen como función
la captación, procesamiento y presentación de antígenos
a los linfocitos T. En los pacientes con dermatitis atópica se ha
demostrado que las células de langerhans tienen en su superficie
una alta expresión del receptor para la IgE y en las lesiones de
atopia presentan en su superficie IgE. Ademas las células de langerhans
en los atópicos estimularían a los linfocitos T indiferenciados
y de memoria hacia un patrón de secreción de citocinas característico
de Th2. Estos hallazgos sugieren el posible mecanismo por el cual la IgE
puede contribuir a las alteraciones de la inmunidad celular y al desarrollo
de las lesiones de eczema. -
Infecciones cutáneas: los pacientes con dermatitis atópica
desarrollan con frecuencia infecciones cutáneas recidivantes, bacterianas,
víricas y fúngicas. En la actualidad existen datos indicando
que la alteraciones inmunes presentes en los atopicos, con un aumento de
interleucinas 4 y 13, inhibirían la activación de los
péptidos antimicrobianos
que se activan en otras enfermedades inflamatorias cutáneas.
Esta inactivación de los péptidos (Defensinas
y Catelicidinas) facilitaría el desarrollo de infecciones cutáneas
en estos enfermos. La infección cutánea más
involucrada en el desarrollo de las lesiones cutáneas de los atópicos
es la colonización por staphylococcus aureus que estápresente en el 90% de las lesiones cutáneas de atopia. En un porcentaje
alto (50%) estos estafilococos son productores de exotoxinas (enterotoxina
A, B y toxina del síndrome del shock tóxico tipo 1), que
actúan como superantígenos y pueden provocar una activación
marcada de los linfocitos T y de los macrófagos. Asimismo los antígenos
estafilocócicos podrían inducir la secreción de citocinas
con perfil de Th2. También se ha demostrado que los estafilococos
productores de superantígenos podrían inducir una resistencia
a los tratamientos con corticoides, reduciendo su eficacia. -
Eosinófilos: Diversos estudios han demostrado que
los pacientes con DA presentan en sangre periférica y en piel lesional
eosinofilos activados que estarían involucrados en el desarrollo de las
lesiones.
Alteraciones fisiológicas: En los pacientes con dermatitis
atópica se pueden observar diversas alteraciones farmacológicas
y fisiológicas que no se explican por las alteraciones inmunes
tales como la palidez facial, la vasodilatación acral,
respuestas anómalas al sudor, el dermografismo
blanco y la positividad de las pruebas de acetilcolina y metilcolina
(formación de habon blanco). Estas observaciones hicieron sugerir
que en los individuos atópicos existía un bloqueo de los
receptores beta-adrenérgicos, produciendo un predominio colinérgico.
Estas
observaciones motivaron la demostración de que en los leucocitos
periféricos de los pacientes atópicos existía un déficit
en las respuestas del AMP ciclico, resultado de una hidrólisis aumentada
debida a la presencia de isoformas de la fosfodiesterasa. La presencia
de aumento de actividad de la fosfodiesterasa aumenta la síntesis
de IgE por parte de las células B y de IL-4 por las células
T.
Factores desencadenantes
-
Estres: La inmunomodulación inducida por el estres
está alterada en los pacientes con DA, sin conocerse el mecanismo de alteración,
que probablemente estaría mediado por factores neuroinmunológicos. -
Alergenos: los aeroalergenos son factores
desencadenantes frecuentes (polen, acaros, caspa de los animales, mohos, etc).
Los alergenos alimentarios pueden inducir el eczema en un grupo de niños afectos
-
Infecciones: La mayoría de los pacientes con DA
tienen su piel colonizada por S. aureus. La infeccion por este microorganismo
exacerban la DA por la producción de toxinas que tienen actividad como
superantígenos. La piel de los atopicos es deficitaria en péptidos
antimicrobianos, lo qu facilita la infecciona bacteriana, fungica y vírica.
-
Autoantígenos: la reactividad de los pacientes con
DA frente a proteínas humanas puede contribuir a la patofisiología de la
enfermedad. -
Factores irritantes: la irritación mecánica
producida por ropa de lana o gruesa contribuye con frecuencia a la exacerbación
de la enfermedad.
Las características clínicas de la dermatitis atópica
son variables en relación con la edad (Tabla 1) y son las incluidas en los
criterios diagnósticos (tabla 2), incluyendo el prurito, las lesiones de eczema
y lesiones de rascado.
-
Prurito: uno de los hallazgos más importantes y constantes de la
atopia. El prurito de los atópicos es intenso y generalmente cursa
a brotes. El prurito hace que los pacientes se autoinduzcan lesiones por
el rascado. Si bien la causa del prurito no esta bien determinada, parece
ser debida a la liberación de mediadores inflamatorios y citocinas. -
Eczema: Las lesiones de eczema pueden ser agudas y crónicas. Las
lesiones agudas se caracterizan por máculas, pápulas y placas
eritematosas, vesiculosa, exudativas y muy pruriginosas. El rascado y las
escoriaciones repetidas dan lugar a las lesiones crónicas, que se
caracterizan por acompañarse de marcado engrosamiento cutáneo
con evidente liquenificacióny presencia de pápulas secas y fibrosas. La distribución
de las lesiones varía según la edad afecta (Tabla 1). En
los lactantes
existe
una tendencia hacia la mayor afectación de cara y cuello y a medida
que el niño se va haciendo adulto las lesiones tienden a localizarse
en las caras de extensión de las extremidades. Histológicamente
las lesiones de eczema agudo se caracterizan por la presencia de espongiosis
e infiltrado dérmico inflamatorio de predominio linfocitario. En
las lesiones de eczema crónico existe una acantosis epidérmica
con marcada hiperqueratosis y moderada o discreta espongiosis observandose
en la dermis la existencia de infiltrado inflamatorio linfocitico con marcada
presencia de eosinofilos y mastocitos. -
Liquenificación: es característico la observación
de lesiones cutáneas liquenificadas, consistiendo en placas poco
delimitadas en las que existe un engrosamiento cutáneo con marcada
visualización de los pliegues y líneas cutáneas -
Prurigo: pequeñas pápulas con una discreta vesícula,
con marcada excoriación que son resultado del rascado vigoroso. -
Dermatitis exfoliativa: en casos de atopia extensa pueden mostrarse clínicamente
como una dermatitis exfoliativa generalizada teniéndose que incluir
en el diagnóstico diferencial de las eritrodermias.
La dermatitis atópica puede afectar a cualquier edad, generalmente
se inicia en los primeros meses de vida, el 57% de los casos se inicia
antes de los 2 años y en el 87% antes de los 5 años. Las
características clínicas varían según la edad
de afectación, estas diferencias están resumidas en la tabla
1. El eczema atópico suele tener un curso crónico y a brotes
y mejorando en la mayoría de los pacientes con la edad.
|
Características clínicas de la dermatitis atópica en relación con las diferentes edades de afectación |
||
fase |
Infantil (<2 años) |
Segunda infancia (2-12 años) y edad adulta |
|
|
Eczema en cara Eczema en tronco
Eczema en brazos
|
Eczema en cara Eczema en pliegues antecubitales o poplíteos
|
Diagnóstico: El diagnóstico de dermatitis atópica es en ocasiones complicado
de establecer y de diferenciar de otras patologías. Existen una
serie de criterios diagnósticos resumidos en la tabla 2 que tienen
una aceptación universal. Asimismo existen diferentes tablas como
el SCORAD, que se utilizan
para clasificar el eczema con relación a su extensión e intensidad
y que son útiles en la realización de protocolos terapéuticos.
|
Tabla 2 |
||
| Criterios Mayores | ||
|
Dermatitis crónica y recurrente Morfología típica y distribución Adultos: Liquenificación flexural y linearidad Niños: Afectación facial y áreas extensoras Historia personal o familiar de atopia |
||
|
|
||
|
|
|
|
Los pacientes deben tener 3 o más criterios mayores y 3 o más criterios menores |
||
Diagnostico diferencial
El diagnóstico diferencia debe realizarse con otras entidades como
la dermatitis seborreica, psoriasis, infecciones fúngicas, dermatitis
de contacto alérgica y con un grupo de síndromes complejos
que asocian lesiones semejantes a la dermatitis atópica como el Síndrome
de
Síndrome de Wiskott-Aldrich, el síndrome de Ommen, el Síndrome
de hiper IgE, entre otros.
de hiper IgE, entre otros.
Tratamiento
El tratamiento de la dermatitis atópica requiere un enfoque multifactorial
y dirigido a los factores que están involucrados en el desarrollo
de las lesiones cutáneas: 1)xerosis, 2)inflamación, 3)prurito
y 4)infección. Deben extremarse el cuidado de la piel, evitando
los factores irritantes no específicos que están involucrados
en el desarrollo de los brotes de atopia y están resumidos en la
tabla 3.
-
Xerosis cutánea: deben extremarse las medidas de hidratación
mediante la utilización de cremas emolientes o vaselina, aplicándolas
inmediatamente tras la realización del baño. En los pacientes
con dermatitis atópica es importante mantener una buena higiene
corporal con baños frecuentes seguidos de la aplicación de
los emolientes. -
Inflamación: Los corticoides representan la medicación más
útil para controlar las reacciones inflamatorias que están
presentes en los pacientes atópicos. En pacientes con enfermedad
resistente a los corticoides pueden utilizarse otros agentes como inhibidores
tópicos de la calcineurina (pimecrolimus y tacrolimus), fotoquimioterapia, la ciclosporina, la azatioprina
o el interferon. -
La administración tópica o sistémica de
corticoides constituye la terapéutica más eficaz como agente antiinflamatorio,
tanto en la fase aguda como crónica de la enfermedad. Los corticoides inhiben la
activación de múltiples proteinas y citocinas inflamatorias. La administración
sistémica es muy útil para controlar la fase aguda o
exacerbaciones extensas de la enfermedad, pero
su utilización debe evitarse en una enfermedad de curso crónico
como esta, ya que existen múltiples efectos secundarios producidos
por su utilización continuada incluyendo aumento de peso, cataratas, osteopenia, síndrome de Cushing, etc.
La administración tópica es también útil en el control de la enfermedad pero su
uso continuado puede producir la aparición de atrofia cutánea y efectos
sistémicos, por lo que una vez se consigue el control de las lesiones debe
reducirse la frecuencia de su utilización. -
Inhibidores tópicos de la calcineurina (Tacrolimus y pimecrolimus):
ambos productos son inhibidores de la activación de las células T y se ha
demostrado que su aplicación tópica es útil en el tratamiento de las lesiones de
dermatitis atópica, estando indicada su utilización en períodos cortos de
tiempo en pacientes de más de 2 años y que no responden a tratamientos
habituales. -
Otros tratamientos inmunosupresores: La fotoquimioterapia bien con UVB
o PUVA es útil en el tratamiento de la dermatitis atópica
y suele permitir reducir la necesidad de utilización de corticoides.
La ciclosporina es una medicación inmunosupresora utilizada en la
prevención del rechazo de trasplantes. Actúa por medio de
la inhibición de la respuesta mediada por los linfocitos T, reduciendo
el patron de secreción de citocinas Th2 presente en los atópicos,
su utilización obtiene unas respuestas rápidas y eficaces,
pero debe limitarse su uso debido a los efectos nefrotóxicos que
puede presentar. La azatioprinatambién es un inmunosupresor utilizado en la prevención del
rechazo de trasplantes y en el tratamiento de las enfermedades ampollosas.
Su utilización debe ser cautelosa debido a los efectos secundarios
hematológicos que puede presentar. El desarrollo de nuevos tratamientos
utilizados en la psoriasis que modifican la respuesta inflamatoria mediada por
linfocitos T, pueden suponer una vía en el desarrollo de nuevas modalidades
terapéuticas mediante la interferencia de las citocinas (anti TNF),
bloqueo de los repectores de citocinas y inhibición de la activación de células
T (alefacept y efaluzumab). -
Infección cutánea: La presencia de estafilococo aureus en
la piel de la mayoría de los pacientes con dermatitis atópica
y su papel patogénico en el desarrollo de las lesiones de eczema
sugiere que la administración de antibióticos pueda ser útil
en el control de los brotes de dermatitis atópica. Los pacientes
con dermatitis atópica también presentan con mayor frecuencia
complicaciones infecciosas bacterianas, fúngicas y víricas
tales como molluscum contagiosum (eczema molluscatum) o por virus del herpes y además
estas infecciones tienden a ser más extensas con múltiples
elementos de molluscum o lesiones de herpes generalizado (eczema
herpeticum o erupción de Kaposi-Juliusberg), que
deben ser tratadas de forma precoz. -
Prurito: La patogenia del prurito en la dermatitis atópica no esta
bien establecida. La utilización de antihistamínicos especialmente
los anti H1, como la hidroxicina, es útil especialmente por el efecto
sedante que presenta, pero su utilización no parece alterar el curso
de la enfermedad. -
Identificar y reducir los
factores desencadenantes e irritantes
: larealización de una historia clínica detallada puede ayudar
a identificar los factores, la realización de mediciones de IgE específica para ciertos alergenos puede ser util en la identificación
de alergenos
Enlaces de interés: http://adserver.sante.univ-nantes.fr/,
http://www.eczema-assn.org/;
Dermatitis Seborreica
Dermatosis crónica que tiene predilección por la afectación
de áreas seborreicas incluyendo a cuero cabelludo, línea
de inserción del cabello, zonas centro faciales, tórax y
área genital.
Etiología: Desconocida, están involucrados agentes infecciosos
como el pytirosporum ovale y otras situaciones como el estrés.
Epidemiología: muy frecuente, afecta a cualquier grupo
de población, siendo más frecuentes en niños en lactancia
materna, donde afecta clásicamente al cuero cabelludo (Costra láctea)
a adultos en edad laboral y ancianos. Afecta a un 40-80% de los pacientes
HIV +.
Clínica:
Adulto:
placas eritematosas, de color asalmonado afectando característicamente
la cara lateral de la nariz, con marcada afectación de los pliegues,
las lesiones tras un período de 24 horas se cubren de una escama
pequeña, amarillenta de aspecto grasiento. Es característica
también la afectación del cuero cabelludo, con presencia
de áreas descamativas, eritematosas, pruriginosas.
Niño: es característica la afectación del cuero
cabelludo en niños lactantes, es conocida como la costra láctea.
La enfermedad de Leiner describe una forma complicada de eczema seborreico
en niños caracterizada por una eritrodermia con afectación
sistémica con anemia, diarrea, vómitos.
HIV+: La afectación de los pacientes HIV por eczema seborreico
es frecuente y muy llamativa. Las lesiones son idénticas a las del
eczema seborreico del adulto pero de más intensidad.
Diagnostico diferencial: Psoriasis, Dermatitis atópica,
Dermatitis de contacto, Rosácea.
Tratamiento: Esteroides tópicos de baja potencia, ketoconazol
tópico, Agentes queratoliticos: champús conteniendo sulfuro
de selenio, imidazoles, pitiriona de zinc, ácido salicílico

